Lo que dicen nuestros viajeros
Estas reseñas fueron recopiladas entre enero de 2023 y marzo de 2025 a través de encuestas post-viaje enviadas por correo electrónico.
Hicimos la ruta del Eje Cafetero con mi esposa y nuestros dos hijos. El itinerario tenía paradas pensadas para niños: una finca con caballos, un mirador con columpios y un taller de chocolate artesanal en Salento. El coordinador nos avisó de un derrumbe cerca de Chinchiná y nos envió un desvío por WhatsApp antes de que llegáramos al punto.
Viajé sola desde Bogotá hasta San Agustín. Me preocupaba la seguridad en algunos tramos nocturnos, pero la ruta estaba diseñada para llegar a cada hospedaje antes de las 5 de la tarde. Las fincas donde dormí eran exactamente como las describieron: limpias, con buena señal de celular y desayuno incluido.
La ruta de la Costa Caribe estuvo bien planificada, con un buen balance entre días de playa y visitas culturales. El único punto mejorable fue que el hotel en Santa Marta no tenía el mismo nivel que los demás. Cuando lo reporté, me reubicaron en otro lugar esa misma noche sin costo adicional.
Somos un grupo de seis amigos que quería recorrer Boyacá en cuatro días. Nos armaron una ruta que pasaba por Villa de Leyva, Ráquira, el Puente de Boyacá y terminaba en el Lago de Tota. Lo mejor fue la finca en Sutamarchán donde nos prepararon un asado boyacense que todavía recordamos.
Contraté la ruta Patagonia para mi luna de miel. 18 días desde Bariloche hasta Ushuaia. El itinerario incluía tiempos de descanso reales, no esos horarios apretados donde terminas agotado. Cada hotel tenía una nota con recomendaciones del equipo: dónde cenar, qué sendero hacer si llovía.
Pedí una ruta corta de fin de semana desde Bogotá. Me sugirieron Suesca y Guatavita en dos días. Fue perfecto para desconectar sin pedir más de un día libre en el trabajo. El hostal en Suesca tenía vista a las rocas de escalada y el desayuno era abundante. Repetiría con otra ruta corta.
Casos destacados
Dos proyectos recientes que muestran cómo trabajamos con grupos grandes y con necesidades específicas.
Grupo corporativo: 12 personas, ruta Santander
Una empresa de tecnología en Bogotá nos pidió un viaje de integración para su equipo de desarrollo. Diseñamos una ruta de cuatro días por el Cañón del Chicamocha, San Gil y Barichara. El itinerario incluía rafting en el río Fonce, una caminata por el Camino Real y una cena privada en una casona colonial.
El reto principal fue coordinar el transporte para 12 personas con equipaje. Contratamos dos camionetas 4x4 con conductor y organizamos un sistema de rotación para que todos pudieran disfrutar del paisaje desde el asiento delantero. La evaluación post-viaje del grupo dio un promedio de 4,9 sobre 5.
Viajera con movilidad reducida: ruta Boyacá accesible
Recibimos la consulta de una mujer de 62 años que usa silla de ruedas y quería conocer Villa de Leyva. Verificamos la accesibilidad de cada hospedaje en persona: ancho de puertas, rampas, baños adaptados. Descartamos tres opciones que en sus sitios web se anunciaban como accesibles pero no cumplían.
La ruta final incluyó un hotel con habitación en planta baja, un restaurante con acceso sin escalones y un recorrido por los talleres de cerámica de Ráquira donde los artesanos la recibieron en su espacio de trabajo a nivel de calle. La viajera nos escribió después para decirnos que fue la primera vez en años que pudo hacer un viaje por carretera sin depender completamente de su familia para cada desplazamiento.
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